MESA DE AUTOPSIAS: RATONES HEROICOS.

Yo quería trabajar con algo que pudiese ver, que tuviese hormonas, pasiones y alma. Quería trabajar con animales reconocibles a simple vista, a los que pudiese distinguir entre si y ponerles un nombre. Animales capaces de mirarme a los ojos”.

François Jacob, Of Flies, mice and men.1998.

 

Mi primera experiencia con la investigación científica básica la tuve cuando terminé el cuarto semestre de la carrera de medicina. Gracias a los buenos oficios del doctor Rigoberto Gómez, quien había sido mi profesor de microbiología un semestre antes, fui admitido por un mes en un laboratorio del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En aquel laboratorio se realizaban investigaciones sobre la respuesta defensiva en contra de diversos gérmenes. Una tarde, me pusieron a desangrar una buena cantidad de ratones infectados por una bacteria emparentada con el bacio tuberculoso. El método para exsanguinarlos consistía en anestesiarlos con éter, para luego introducirles una delgada pipeta de vidio en la órbita que rompía la arteria central de la retina. La pipeta se llenaba rápidamente de sangre y el ratón pasaba insensiblemente –eso quiero suponer– a mejor vida. Al salir y durante varias horas, todo lo que me rodeaba desprendía un inconfundible olor a ratón.

He leído que en algunos lugares del mundo se han levantado monumentos al ratón de laboratorio (Mus musculus). Me parece más que justificado. No sabemos con exactitud cuántos ratones han sido sacrificados en el nombre de la ciencia, pero superan con creces cualquier genocidio del que tengamos memoria. Aunque encuentro justificado hasta cierto punto el uso de animales en los experimentos y sé muy bien que sin ellos habría sido imposible conocer muchos de los secretos de verdaderos azotes como el cáncer, el tema no deja de inquietarme. Temo que en un futuro cercano la justicia divina (o murina) encarne en un ratón y nos pase la factura a todos los seres humanos por tantos roedores sacrificados. No sería mala idea erigirles más estatuas a modo de homenaje para aplacar su ira.

En un artículo espléndido de Javier Sampedro –biológo molecular metido a divulgador cientìfico– que apareció en el periódico español El País en marzo del año pasado, su autor nos informa del cumpleaños número cien (1909) del ratón concebido como animal de laboratorio y nos deleita con la historia de Clarence Little, el cientìfico norteamericano que fundó en 1929 el Laboratorio Jackson –institución conocida en el ambiente científico como Jax–, desde entonces y hasta la fecha la meca de la investigación y el desarrollo de los ratones de experimentación. Los científicos del Laboratorio Jackson –entre los que hay ganadores del Premio Nobel– han desarrollado miles de cepas distintas de ratones especialmente diseñados para la investigación científica.

En realidad, los ratones ya habían sido utilizados en el siglo XIX por los científicos alemanes Robert Koch y Paul Ehrlich, pero fueron ejemplos esporádicos muy distintos de la industria inaugurada por Clarence Little, a quien, por cierto, se le tildó inicialmente de loco y se le apodó “el hombre ratón”. Hoy, el mercado mundial de los ratones de laboratorio mueve unos 25 millones de ejemplares cada año.

No cualquier animal califica para ser un buen modelo experimental. Los requisitos más apreciados son que den a luz camadas numerosas, crezcan con gran rapidez, tengan un tamaño reducido y no sean demasiado exigentes con su alimentación. Además, deben parecerse a nosotros y, aunque no lo creamos, los ratones se parecen más a nosotros desde el punto de vista genético de lo que podríamos suponer. Su genoma es similar al nuestro en un 95%. Otros animales, como los monos y los cerdos, guardan con nosotros mayores similitudes, pero no cumplen el resto de los requisitos. Por eso los ratones se han constituido como modelos ideales para el estudio de la biología y las enfermedades humanas.

En 2007, el Premio Nobel de Medicina y Fisiología fue otorgado a Martin Evans, Oliver Smithies y Mario Capecchi por el descubrimiento de “los principios de la introducción  de modificaciones genéticas específicas en ratones con el uso de células madre embrionarias”. Estas técnicas permiten, entre otras cosas, inactivar selectivamente ciertas porciones de la información genética –los genes– para observar sus efectos o permitir maniobras experimentales útiles en la investigación de enfermedades tan importantes como el cáncer, la artritis, la osteoporosis o la ateroesclerosis. Son los “ratones noqueados” –knockout mice–, llamados así por tener un gen inactivado por medios artificiales.

Fue en los ratones del Laboratorio Jackson donde se descubrió la familia de sustancias que nos confiere a cada uno nuestra particular identidad química. Ese conjunto de sustancias –el sistema principal de histocompatibilidad– es el responsable de la aceptación o el rechazo de los órganos trasplantados y su conocimiento permite hoy contar con medicamentos que modifican sus efectos indeseables y hacen posible el milagro de los trasplantes.

También en los ratones, James Alexander Thomson descubrió las células madre embrionarias y es en ellos en donde se está estudiando la más grande promesa en este campo: las células madre pluripotenciales inducidas, desarrollo científico que permitirá obtener células madre a partir de células adultas, sin tener que recurrir a los embriones humanos y sin incurrir en dilemas éticos de difícil solución.

Mendel inició sus experimentos sobre la herencia cruzando ratones, pero no pudo continuar porque escandalizó al monasterio entero y al obispo de Brünn con aquellas orgías murinas. Los chícharos fueron una opción más discreta que, al final, resultaron un modelo mejor para descubrir las leyes de la herencia que hoy llamamos mendelianas.

El ratón ocupa un lugar distinguido entre los modelos experimentales preferidos por los científicos. Comparte ese lugar con un hongo, un gusano una mosca y un pez. Forman el quinteto estelar de la investigación biológica. Todos los seres humanos hemos contraído con ellos una deuda impagable.

Anuncios

4 thoughts on “MESA DE AUTOPSIAS: RATONES HEROICOS.

  1. Luis:
    Así como concebiste el “planeta linfoma”, a mí me preocupa que en realidad haya un “planeta ratón” donde la especie de laboratorio más preciada para la investigación ratonil sea el hombre, dado que ya has dicho que nos parecemos mucho. En realidad no cubrimos todos los requisitos, pues nuestras camadas son escasas y crecen lentamente, sin embargo, no somos muy exigentes con nuestra alimentación, pues comemos casi de todo, a excepción de papel y madera. Pero si hay un planeta ratón, o si aquellos personajes de caricatura, como el “super ratón”, o el “rapidín González” deciden ajustarnos las cuentas aquí en nuestro planeta, no tendremos más que sufrir las consecuencias, pues bien poco hemos hecho por ellos. Los avances son para nosotros y tranquilamente dejamos que ellos se las entiendan con la madre naturaleza como mejor puedan.En ese sentido todas las especies se han ido fortaleciendo, o bien han desaparecido dignamente. Los ratones no tienen campañas de vacunación, ni cuentan son servicios médicos, exámenes de Papanicolaou ni nada que se les parezca. No han inventado la medicina ni sus cuidados y sobreviven muy exitosamente. Nosotros en cambio hemos tenido quen inventar la medicina, sacrificarlos a ellos y vamos contra la naturaleza. De habernos ajustado al plan natural, ya habríamos desaparecido. Las demás especies le apuestan a su suerte y en cierta medida eso les ha hecho fuertes. Nosotros en cambio, nos hemos ido debilitando y acumulando cada vez más fallas genéticas. Aferrados a no morir y no desaparecer como especie, parece que nos fortalecemos con vacunas y medicinas, cuando en realidad nos debilitamos. Curioso sino: debilitarnos al tratar de fortalecernos. Hemos trazado un camino antinatural: vamos contra la evolución, pues hacemos que sobrevivan aún los menos aptos. Los médicos damos oportunidad de que se transmitan genes defectuosos que de otro modo ya habrían desaparecido. Nuestro ser humano nos obliga en la aistencia con el que sufre y empieza a ser reclamado por la ley de la no supervivencia de los menos aptos. Ya no se puede pensar en una sociedad que sobreviva sin médicos, medicinas ni sistemas de salud cada vez más sofisticados. Sin cirugías, antibióticos y salas de cuidados intensivos muchos no estaríamos ya aquí. Ahora tenemos que seguir bogando contra el descubrimiento de Darwin. Una de las Leyes más importantes de la naturaleza ya no aplica sobre nosotros. Lo que nos da nuestra mayor fortaleza, la inteligencia, nos ha llevado a sublevarnos contra la naturaleza, madre de donde venimos y a donde vamos. Nuestro comportamiento antinatural es nuestro distintivo.

  2. Estimado Pedro:
    Comparto contigo esa sensación (o convicción) de que estamos torciendo las cosas excesivamente en lo que al mundo natural se refiere. Particularmente en lo relativo al uso irracional de los recursos sin el cuidado debido. Nada bueno puede surgir de este expolio indiscriminado.
    En relación a lo que nos convierte en una excepción evolutiva, me resulta más difícil conciliar el curso de la naturaleza con aquellos frutos del intelecto que nos libran de algunos destinos de otro modo inexorables. Pareces rozar una suerte de eugenesia cuando deploras la supervivencia de los menos aptos. Ése es para mi un terreno espinoso.
    Creo que nos falta conocer el panorama completo. Ya veremos.
    Luis.

  3. Luis:
    La verdad es que el terreno es bastante difícil, sin embargo, no pretendo apoyar la eugenesia, sin embargo, creo que deberíamos estar conscientes del papel que jugamos: a) los médicos y b) los seres humanos en general. Los médicos porque trascendemos las fuerzas naturales y los seres humanos porque representamos en lo general un punto álgico de la evolución- Hemos pasado del status simple de sderes vivos al de creadores de nuestra propia naturaleza. Ya no somos más simples serees vicos, ni siquiera simples humanos, sino que somos en muchos sentidos auto-construidos y vamos para la construcción adicional de otros seres vivos: organismos transgénicos, pero también animales amaestrados y enesñados más allá del que por sí mismos hibieran logrado. Ya no solo me refiero a perros amaestrados, que lo mismo guían a un ciego que juegan basketbol, pero también otros animales más avanzados, capaces ya de usar en varias maneras el lenguaje humano, changos y hasta pericos han sido llevados a estos extremos. Estamos viendo poco a poco como al naturaleza va quedando atrás. No sé si esto sea bueno o malo, ni tampoco creo que debamos calificarlo, pero sí debemos estar atentos a lo que hacemos y a lo que resulta de aquí. Pongamos un caso: el uso del lenguaje humano por otros animales, como changos y pericos: qué podrían llegar a decirnos respecto de su percepoción, no sólo del mundo, isno de sí mismos y de los sufrimientos, pensamientos y hasta anhelos de sus congéneres. No sé los pericos o los perros, pero los chimpancés y gorilas nos quedan muy cercanos y pco a poco podrían llegar a alcanzar dibversos grados de dominio en el lenguaje y porder expresar pensamientos cada vez más complejos…

  4. Pedro:
    En el fondo de este asunto yace el dilema de los límites del conocimiento. Por un lado, tenemos el curso de la Naturaleza. Por otro, poseemos ya un conocimiento que puede alterar ese curso. ¿Hasta dónde debemos alterarlo? Algo que me comentó Arnoldo Kraus en una ocasión es que el conocimiento en si mismo no reconoce límites y cada vez quiere más y que es justamente la bioética la que debe fijar esos límites. Tal vez por ahí esté la respuesta.
    Por otro lado, yo quisiera estar en primera fila para escuchar hablar a los animales. Aunque después me avergüence lo que digan de nosotros.
    Luis.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s