MESA DE AUTOPSIAS: EL QUIJOTE PORTUGUÉS.

“Si a mí me mandaran colocar por orden de precedencia la caridad, la justicia y la bondad, el primer lugar se lo daría a la bondad, el segundo a la justicia y el tercero a la caridad. Porque la bondad, por sí sola, ya dispensa la justicia y la caridad, la justicia justa ya contiene en sí caridad suficiente. La caridad es lo que resta cuando no hay ni bondad ni justicia”.

José Saramago, El cuaderno. 2009.

               

            “El escritor que nunca se escondió” es el título que encabeza el especial con el que el periódico español El País homenajea al escritor portugués José Saramago, fallecido este viernes 18 de junio de 2010 a los 87 años de edad. A quienes por razones diversas nos resistimos a aceptar el estado actual de las cosas –los más jóvenes por su natural rebeldía y los que ya no lo somos por puritito milagro– la muerte de Saramago nos llena de tristeza.

            Vivimos en un mundo ruidoso, extraordinariamente cacofónico, y a todas horas por la radio, la televisión, los medios impresos y demás manifestaciones de la comunicación nos aturden esos ruidos que acaban casi siempre por volvernos insensibles, indiferentes. Eso es lo que buscan sus emisores, que son a su vez emisarios del poder. En medio de ese ruido ensorcedor fluían sin prisas y sin estruendo las palabras del único Premio Nobel de Literatura que nos ha dado hasta ahora ese pedazo de tierra alargado y volcado hacia el Atlántico que se llama Portugal.

            Yo no he leído la mayor parte de los libros de Saramago, por tanto, no soy un experto en su obra. Como me ocurre con otros autores, fue un hecho fortuito lo que me llamó la atención sobre él. Por eso digo que a veces no soy yo el que encuentra a los libros, sino que son los libros los que me encuentran a mí. Nunca había escuchado el nombre de José Saramago hasta 1998, el año en el que le otorgaron el Premio Nobel. Al enterarme de su vida, me simpatizó de inmediato: era un inconforme. Empecé a comprar sus obras y por fortuna me tocó vivir esa etapa particularmente fructífera de su producción literaria que nos ha legado verdaderos tesoros que, en este momento, son más necesarios que nunca.

            Como todos los seres humanos, José Saramago tuvo muchas y distintas facetas. Se le puede conocer como portugués, como hombre íntimamente vinculado a la tierra pobre del pueblo donde nació y en donde su espíritu siguió viviendo a pesar de todo. Se le puede conocer como escritor, como protagonista activo en el mundo de las letras y se le puede encontrar también entre aquellos hombres de izquierda –militó en el Partido Comunista Portugués desde 1969– con una conciencia sumamente crítica de la incapacidad mostrada por esa ideología política para proponer soluciones a la crisis económica mundial en la que seguimos metidos hasta el cuello.

            A Saramago yo lo identifico también con esa estirpe de ateos ilustres que solos y de pie frente al mundo defienden con absoluta seriedad y hasta con rabia su postura de no creyentes. Rabia que para algunos –los meapilas de siempre– resta valor a un ateísmo del que todos –creyentes o no– deberíamos aprender para provecho del género humano. Ateísmo entrañable e indispensable porque es una de las maneras de no transigir con esa debilidad en la que caen las iglesias –debilidad que es hoy más clara que nunca– al inclinarse por los poderes de este mundo mientras predican –de dientes para fuera– las glorias del otro. Un mundo ultraterreno del que se consideran únicos administradores, con esa manía exclusivista que tanto sufrimiento y tantas muertes sigue provocando en nuestros días.

            Pero el Saramago que más quiero y que hoy invoco en estas líneas es el del escritor comprometido con su tiempo y las circunstancias que le tocó vivir. Ese “escritor que nunca se escondió” como ahora le ha llamado El País, que supo utilizar el arma que mejor sabía esgrimir –la pluma– para intevenir en todos aquellos asuntos del mundo en los que impera la hipocresía, la injusticia y el avasallamiento del ser humano por el poder, el dogma y el dinero.

            Esa forma de ser de Saramago de no conformarse con el reconocimiento literario, sino más bien aprovecharse de él para erigirse sobre los desposeídos y plantarle cara a los poderosos, tiene sus raíces en su estrechísima cercanía con la esencia del hombre. Por eso Ramón Lobo, periodista español que ha cubierto conflictos y guerras en todos los continentes, se refiere a José Saramago como “el escritor que abraza hombres”. No resisto la tentación de transcribir parte de lo que escribió Ramón Lobo con ocasión de la muerte de Saramago:

            “Hay dos tipos de escritores, los que se aislan del mundo y tratan de modificarlo desde sus libros y personajes sin otro compromiso que la búsqueda permanente de la excelencia. Hay otros, como José Saramago, que además de escribir obras esenciales como El memorial del convento, El año de la muerte de Ricardo Reis, los dos ensayos, el de la ceguera y el de la lucidez, y la maravillosa Caín, entre otras, son capaces de salir al mundo y tratar de cambiarlo con sus propias manos. Esa generosidad quijotesca la debió heredar de su abuelo quien antes de morir hace ya muchos años se levantó de la cama, abrazó a los cuatro árboles que tenía en su huerto y se fue en paz, con la tranquilidad del deber cumplido…

            … Saramago nunca se escondió. Renunció a muchas líneas escritas desde su atalaya de Tías, en Lanzarote, desde donde se ve el mar, para salir a la calle y dar voz a los que no la tienen, a los que nadie escucha, a los que nadie ve. Estuvo en todas las batallas en las que que había un ser humano al que abrazar, fuese en Chiapas o en Haití, en Argentina, Chile o Uruguay, donde dictaduras sangrientas y crueles dejaron la huella de la otra cara del hombre”.

            Un hombre así siempre se granjea enemigos muy poderosos que no perdonan. De última hora me acabo de enterar que, al saber de su muerte, el Vaticano le ha dedicado un ataque postrero durísimo, publicado en L’Osservatore Romano, donde Claudio Toscani lo tilda de “populista extremista con una desestabilizadora banalización de lo sagrado”. Según el artículo publicado en El País, se trata de “un ataque denigratorio, una condena de un tono casi sarcástico, que suena casi a una celebración por la muerte de uno de los intelectuales que más lúcidamente ha condenado los abusos cometidos en nombre de la religión y la hipocresía y las contradicciones de la Iglesia de Roma”.

            En los últimos años, con el estímulo y entusiasmo de su esposa y sus más cercanos colaboradores, José Saramago escribió un blog cuyos textos acabaron formando un libro lleno de reflexiones y críticas que dibujan muy bien su visión del mundo actual. Enjunto de carnes y surcado de arrugas, supo encarnar hasta la muerte a un Don Quijote que nunca renunció a la lucha por sus ideales y siempre embistió a todos aquellos que consideró los molinos de viento de la humanidad. En ese blog titulado El cuaderno de Saramago dejó incluso su propia despedida que merece la pena leer:

            “Dice el refrán que no hay bien que cien años dure ni mal que perdure, sentencia que le sienta como un guante al trabajo de escritura que acaba aquí y a quien lo hizo. Algo bueno se encontrará en estos textos, y por ellos, sin presunción, me felicito, algo mal habré hecho en otros y por ese defecto me disculpo, pero sólo por no hacerlos mejor, que diferentes, con perdón, no podrían ser. Es conveniente que las despedidas siempre sean breves. No es esto un aria de ópera para poner ahora un interminable adio, adio. Adiós, por tanto. ¿Hasta otro día? Sinceramente, no creo. Comencé otro libro y quiero dedicarle todo mi tiempo. Ya se verá porqué, si todo va bien. Mientras tanto, ahí tienen Caín.

P.S. Pensándolo mejor, no hay que ser tan radical. Si alguna vez sintiera necesidad de comentar u opinar sobre algo, llamaré a la puerta del Cuaderno, que es el lugar donde más a gusto podré expresarme”.

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3 thoughts on “MESA DE AUTOPSIAS: EL QUIJOTE PORTUGUÉS.

  1. Apreciado Dr Luis, lo sigo admirando por su valentía al exponer su punto de vista sobre personas controversiales y más en Aguascalientes donde casi nadie quiere manifestar públicamente sus convicciones, ni siquiera los grandes personajes de esta sociedad de la gente buena, y de ahí que no nos extrañe lo que está pasando en Aguascalientes, donde tal vez se piense que el mal nos llegó de afuera, siendo tan claras las cosas si se quisiera poner remedio, que pasa? se perdió ese sentido ético de la vida que nos inculcaron nuestros padres, bueno algunos padres. A ver que le parece lo siguiente a proposito de soluciones para Aguascalientes

    Más educación, menos delito
    Estados Unidos tiene la más alta tasa de criminalidad de los países desarrollados. Una nueva investigación acaba de arrojar importantes conclusiones que pueden ser muy útiles en América Latina.
    Por Bernardo Kliksberg, 16 de Noviembre de 2009
    El Estudio muestra que de cada 10 hombres que no terminaron el colegio secundario, uno está actualmente en la cárcel. Mientras que entre los que finalizaron la secundaria es sólo uno de cada 35. Entre los jóvenes que no terminan la secundaria la posibilidad de caer en la delincuencia es más de 400% mayor. La conclusión es clara, reforzar la educación.
    Otro estudio mostró que 2/3 de los que salen de la cárcel, vuelven a ella antes de l3 años. Al salir con prontuario la posibilidad de conseguir trabajo es remota. El Congreso americano lo entendió y aprobó la “Ley de la segunda oportunidad”. Se compromete a darles todo tipo de apoyo laborales, y educativos para reinsertarlos. Baja la reincidencia, y es mucho menos costoso que lo que se gastaría en policía, juicios, y cárceles.
    En América Latina aumenta la demanda ciudadana por seguridad. Es totalmente legítima, pero se corre el riesgo de caer en manos de una visión demagógica: “la mano dura”. Promete solucionar el problema, bajando la edad en que se puede encarcelar a los niños, dando más facultades a la policía, suprimiendo derechos jurídicos. Culpa a los jueces por las reincidencias.
    En los países en donde se aplicó la delincuencia joven subió en lugar de bajar porque no ataca sus causas, sino las agrava. El 50% de los jóvenes no termina la secundaria. Desertan por los males de la pobreza. Las empresas no aceptan personas sin secundaria. Uno de cada cuatro jóvenes ha quedado fuera del mercado de trabajo y del sistema educativo.
    Los jóvenes pobres son además el sector más discriminado. Se los prejuzga de antemano. Una prestigiosa ONG Periodismo Social, analizó 120.000 noticias en 22 diarios argentinos. Concluyó: “pocas fuentes, pocas estadísticas, títulos que condenan antes que lo haga la justicia”.
    La mano dura ignora todo esto, y sólo los reprime.
    Hay en América Latina dos tipos de crimen que hay que diferenciar. Uno es el crimen organizado, las bandas del narcotráfico, la trata de personas, los secuestros. La sociedad debe defenderse con todo el peso de la ley, fortaleciendo y profesionalizando la policía para encararlas. Otro distinto es la delictualidad joven, de menores excluidos de todo. La mano dura los termina de expulsar de la sociedad, facilita que el crimen organizado pueda reclutarlos ante su desesperación. Eso está sucediendo según las cifras con las maras en Centroamérica, en Ciudad Juárez, en el Gran Buenos Aires argentino.
    La mano dura es una gran estafa. La verdadera mano dura es la que hay que aplicar a las causas de la delincuencia joven, dando a los jóvenes marginados oportunidades de trabajo, de educación, y fortaleciendo sus familias.
    EL REY JUAN CARLOS I CONDECORO A BERNARDO KLIKSBERG
    El Rey Juan Carlos I termina de condecorar a Bernardo Kliksberg, con la orden al “merito civil” por su “trayectoria profesional y personal”. La Orden se otorga a quienes han prestado “servicios extraordinarios”.
    Kliksberg es pionero de nuevas disciplinas como la ética para el desarrollo, la gerencia social, y la Responsabilidad Social Corporativa. Asesor Principal de la Dirección del PNUD/ONU para América Latina, Director del Fondo España-PNUD “Hacia un desarrollo integrado e incluyente en América Latina”, ha asesorado a mas de 30 países, y sus ideas y modelos han sido extensamente aplicados en la lucha contra la pobreza, y la reforma de la administración pública.
    Autor de 47 obras y centenares de trabajos traducidos a múltiples idiomas, su pensamiento ha influido la formación de generaciones. Ha recibido numerosos doctorados Honoris Causa, entre ellos recientemente los de la Universidad de Buenos Aires, y la Universidad Rey Juan Carlos de España. Sus dos obras más recientes son los best sellers internacionales “Mas ética, mas desarrollo” (19 ediciones), y “Primero la Gente” (7 ediciones) que ha escrito con el Nobel de Economía Amartya Sen (en publicación actualmente en ingles, chino, y portugués

    1. Estimado C.P.Venegas:
      En efecto, la eduación y el enfoque en el ser humano son la clave. El problema es que seguimos siendo incapaces de reconocer públicamente nuestro inmenso rezago educativo. Y así seguiremos lejos de fincar las bases de una sociedad más justa y verderamente solidaria.
      Luis Muñoz.

      1. Apreciado Dr Luis Efectivamente asï es, y abundando en el tema educativo
        estos señores con Masters y Doctorados dirigentes de Wall Street entraron bien en su educación en Valores a estos postgrados y ya checaron los planes de estudios al respecto y son muy pobres en Educación en Valores; se comentaba además que por ejemplo en Argentina se consideraba a la gente recta como idiotas y a los corruptos como los “vivos”, ya ve que en México también se decía que no importaba que los gobernantes robaran, nadamás que hubiera lana para los demás, lo malo es que esta forma de pensar ha permeado a los jóvenes y las consecuencias son previsibles. Yo felicito al Maestro de mi hijo que cursa la carrera de Mercadotecnia en la Universidad Autónoma de Aguascalientes que abordaron precisamente La pérdida del sentido ético de la vida, hicieron un trabajo al respecto, me consta. Mientras nuestra gente no tenga acceso generalizado a la educación y a la salud habrá enorme desigüaldad y esto acarreará mayor corrupción, no estará empodera la sociedad civil Saludos

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