MESA DE AUTOPSIAS: ATRACCIÓN FECAL.

…La diarrea mata 1.6 millones de niños cada año –más que la malaria– y la contaminación del agua potable con los desechos es el problema principal. Todos los expertos coinciden que las dos medidas sanitarias más importantes en el mundo, medidas que salvan más vidas que las vacunas y los antibióticos, fueron establecidas desde la época del Imperio Romano… son el agua corriente y los sanitarios. La falta de sanitarios amenaza la vida de más niños que, por ejemplo, el calentamiento global. Ninguna estrella cinematográfica ha muerto de diarrea. Ningún político ha muerto de pobreza”.

Donald McNeil, citado por Jack Sim. 2007.

 

            Un ser humano pasa aproximadamente tres años de su vida haciendo sus necesidades. Nuestro cuerpo produce en promedio treinta y cinco kilos de excrementos y seiscientos litros de orina al año. Si multiplicamos esas cantidades por el número de habitantes de nuestra ciudad, se entiende con facilidad la importancia que tiene cómo disponemos y a dónde enviamos esa ingente cantidad de excrementos.

            Aunque no nos guste hablar de un tema que consideramos asqueroso, los sistemas de saneamiento –retretes y redes de alcantarillado– son el pilar de la vida en las ciudades y uno de los rasgos fundamentales de la civilización occidental. El famoso arquitecto Le Corbusier consideraba al inodoro “uno de los objetos más hermosos que jamás haya producido la industria humana”.

            Quienes habitamos en lugares con servicios sanitarios no concedemos un valor significativo al hecho de tener siempre a la mano un baño ni a lo que ocurre una vez que “le bajamos” a la palanca del depósito del inodoro. Sin embargo, la falta de estos implementos es una tragedia de la salud pública cuyas proporciones que ni siquiera imaginamos.

            Hoy en día, se considera que dos mil seiscientos millones de seres humanos viven sin sistemas de saneamiento. Como dice Rose George (La gran necesidad. Un paseo por las cloacas del mundo. Turner Noema, 2009), “Me refiero a que cuatro de cada diez habitantes del planeta no tienen acceso a ninguna letrina, inodoro, cubo ni cubículo. Nada. Por el contrario, defecan junto a las vías del tren y en los bosques; evacuan en bolsas de plástico y las arrojan por la ventana a los angostos callejones de los barrios de chabolas. Si son mujeres, se levantan a las cuatro de la mañana para poder hacer sus necesidades al amparo de la oscuridad por motivos de pudor, arriesgándose a que las violen o a que las pique una serpiente. Cuatro de cada diez personas viven rodeadas de excrementos humanos… excrementos que se llevan de vuelta a su casa en los pies y en los dedos, de donde pasan a la ropa, a la comida y al agua de beber”.

            Las heces fecales son una verdadera arma biológica. Un solo gramo puede contener diez millones de virus, un millón de bacterias, mil quistes de parásitos y cien huevos de lombriz. Se ha calculado que las personas que viven en lugares sin instalaciones sanitarias adecuadas ingieren diez gramos de materia fecal al día. Como el hilo siempre se rompe por lo más delgado, son los niños los que se llevan la peor parte. En todo el mundo, la diarrea, casi siempre consecuencia del agua o los alimentos contaminados, mata a un niño cada quince segundos. Otro cálculo aterrador: en los últimos diez años han muerto más niños por diarrea que personas por conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial. Y según la UNICEF, la diarrea es el principal obstáculo –superior al sida, la tuberculosis y la malaria– que deben vencer los niños de los países subdesarrollados para llegar a la vida adulta.

            Que el disponer de un inodoro en casa conectado a un alcantarillado eficiente puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte suena exagerado. Pero no lo es. Gary Ruvkun, genetista de la Universidad de Harvard, opina que, de todo aquello capaz de aumentar la esperanza de vida, lo más importante es el retrete. Estos sistemas sanitarios han añadido veinte años a la vida media del ser humano. De muy pocas medidas en el ámbito médico y sanitario puede decirse lo mismo.

            Singapur es el país más pequeño del sudeste asiático y el segundo más densamente poblado del mundo, sólo detrás de Mónaco. Es también el cuarto centro financiero más importante del orbe y tanto sus gobernantes como sus habitantes tienen en alta estima el orden y la limpieza. Su capital, del mismo nombre, también es conocida como “la ciudad de las multas”. Numerosos avisos colocados en todas partes le advierten al transeúnte lo que debe y no debe hacer, so pena de ser sancionado con el correspondiente castigo. No bajar la palanca del inodoro en un baño público puede costar unos 500 dólares de Singapur, cerca de 400 dólares norteamericanos.

            Allí nació Jack Sim, dueño de una próspera empresa dedicada al comercio de materiales de la construcción. Un día leyó en la prensa un llamamiento del primer ministro de su país a la civilidad, que en este caso se refería a la limpieza de los aseos públicos. Sim empezó a fijarse en los urinarios y constató que se encontraban en un estado deplorable. Así que decidió tomar cartas en el asunto y en 1998 fundó la Asociación de Aseos de Singapur. Empezó a planear la creación de una organización mundial y se gastó de su bolsa ciento cincuenta mil dólares viajando por todo el mundo para aprender de los expertos. Pronto se dio cuenta que en el tema del saneamiento había un sesgo muy marcado que ponía todo el acento –y la mayor parte de los recursos económicos, nunca suficientes– en el agua corriente, dejando a un lado los aspectos relativos a la disposición de los desechos.

            Los esfuerzos mundiales estaban fragmentados. Según el Informe sobre el Desarrollo Humano de 2006, publicado por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, “en lo que respecta al agua y el saneamiento, el mundo padece un exceso de conferencias y un déficit de acción”. No existía ninguna organización mundial que luchase por mejorar las terribles condiciones sanitarias en las que vive la inmensa mayoría de los seres humanos. Así que Jack Sim fundó la Organización Mundial del Aseo –World Toilet Organization, WTO, en inglés– en 2001. Con gran perspicacia, Sim encontró un paralelo entre su activismo y la lucha contra el sida. Tanto el sida como las enfermedades relacionadas con los excrementos tratan de actividades íntimas de las que no se habla. De modo que acudió con Mechai Viravaidya, un antiguo senador tailandés conocido como Capitán Condón.

            Viravaidya era un político fuera de lo común. Convencido de la necesidad de combatir el sida en Tailandia, echó a andar una campaña llamada “policías y condones”, hizo que los taxistas repartiesen preservativos y abrió un restaurante en Bangkok llamado “Coles & Condones”, en cuyas mesas había bandejas con preservativos en lugar de dulces. Gracias en parte a sus esfuerzos, las infecciones por el virus del sida en Tailandia se redujeron en un ochenta y siete por ciento.

            Después de conversar con Viravaidya, Jack Sim se convenció de que se podía hablar en público de cualquier tema. Y el  viejo senador le dijo algo más: “La gente se va a reír de ti, así que tienes que ser el primero en reírte de ti mismo”. Las burlas llegaron, pero Sim aguantó todo. Su Organización Mundial del Aseo ha celebrado ya nueve congresos mundiales con miles de asistentes. Inició con quince personas. Hoy agrupa 235 organizaciones afiliadas que trabajan en 58 países. La WTO no sólo es una organización sin fines de lucro que organiza los congresos o cumbres mundiales, sino que también lleva a cabo la Exposición y Foro Mundial del Saneamiento. Su importancia en el bienestar de los seres humanos y su éxito son hoy indiscutibles.

            A veces pensamos que la clave para solucionar los problemas de salud de nuestra comunidad estriba en tener más y mejores hospitales, médicos y medicinas. Todo eso ayuda, pero no debemos olvidar que hay necesidades vitales muy básicas que millones de compatriotas no pueden satisfacer. Como tener en casa un simple inodoro, por ejemplo.

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One thought on “MESA DE AUTOPSIAS: ATRACCIÓN FECAL.

  1. Estimado Dr. Luis:
    muy interesante trabajo, en cada trabajo suyo descubro cosas muy interesantes. gracias. Dr. Daniel

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