MESA DE AUTOPSIAS: SALIR DE GUATEMALA (segunda y última parte).

“Todo el conocimiento científico es incompleto… Todo el saber científico está sujeto a cuestionamiento y puede ser modificado por los nuevos descubrimientos. Eso no nos da la prerrogativa de ignorar lo que ya se sabe hoy, ni de posponer las decisiones que ese conocimiento nos exige en un momento dado”.

Harriet Hardy. 1905-1993.

 

            “Apenas empezamos a salir de Guatemala para entrar en Guatepeor”. Así terminaba la colaboración de la semana pasada en la que traté sobre algunos aspectos del cáncer cérvico uterino. Hacía referencia al cruce estadístico de los dos tumores malignos más frecuentes en las mujeres mexicanas: el cáncer del cuello del útero y el cáncer de la glándula mamaria.

            Por décadas, tal vez siglos, el cáncer cérvico uterino lideró la lista de los tumores malignos que afectan a nuestras compatriotas. Pero hoy, salvo ciertos enclaves geográficos en los que el panorama no se ha modificado sustancialmente, el cáncer de mama ocupa ya el primer lugar.

            También decía que son malas noticias. ¿Por qué tengo esa visión pesimista? ¿Es una deformación profesional producto de la contemplación de los tumores malignos que analizo todos los días? ¿Proviene de mi contacto –hoy esporádico– con los cadáveres a los que se me pide que les haga la autopsia? ¿No tendrá acaso un origen más cercano y compartido en la constatación durante décadas de políticas sanitarias erráticas que no van a la raíz de los problemas porque, en el fondo, no existe el genuino interés por resolverlos?

            En principio, creo que es una mala noticia que el cáncer de mama aumente su frecuencia en nuestra población porque es una forma de cáncer distinta del cáncer cérvico uterino. Este tiene casi una causa única –algunos de los virus del papiloma humano– que conocemos bien, que se puede prevenir y que tarda mucho en provocar la aparición de células malignas. Además, antes de hacerlo induce cambios celulares –las displasias– que pueden ser detectados con relativa facilidad y anticipación a través de la prueba de Papanicoloaou, un método sencillo, barato, que puede realizar personal con conocimientos de nivel técnico, aunque es deseable que la supervisión del proceso y el diagnóstico final recaigan en un médico especialista al que llamamos patólogo.

            Las causas del cáncer de mama pueden ser múltiples y, con relativa frecuencia, difíciles de identificar en un caso particular. Sabemos que participan diversos factores de riesgo que suelen combinarse en proporciones variables para que una mujer desarrolle este tipo de cáncer. El primero es el sexo, pues sólo el 1% de los casos ocurre en varones. También influye la edad, ya que la frecuencia del cáncer aumenta con ella.

            Algunos hitos en la vida de una mujer alteran –a favor y en contra– el riesgo de tener cáncer mamario. Haber empezado a menstruar antes de los 11 años incrementa el riesgo. Por el contrario, haber dado a luz antes de los 20 años y el haber lactado a los hijos reducen la posibilidad de tener ese cáncer. Aunque sólo el 10% de los cánceres de mama son claramente hereditarios –se conocen al menos dos genes, BRCA1 y BRCA2, cuya mutación se asocia con los cánceres de mama y ovario–, el tener parientes en primer grado con esta enfermedad hace que una mujer tenga mayor riesgo.

            Como el tejido mamario normal, el cáncer –un tejido al fin y al cabo– crece a expensas del estímulo de las hormonas femeninas, particularmente los estrógenos. Por esa razón, cuando una mujer ha estado expuesta de manera prolongada a ciertas cantidades de esas sustancias es mayor el riesgo de desarrollar cáncer en sus glándulas mamarias. El uso no supervisado de estrógenos para combatir los síntomas de la menopausia puede incrementar el riesgo. Se ha discutido mucho si el uso de anticonceptivos con estrógenos o sus derivados también se relaciona con la aparición de este tumor. En la actualidad, las dosis muy bajas de estas hormonas en los medicamentos anticonceptivos no son peligrosas, aunque se recomienda siempre una buena supervisión médica cuando se piensa en utilizarlos.

            Otros factores de riesgo más son la exposición a radiaciones ionizantes, el haber tenido cáncer del cuerpo del útero –adenocarcinoma de endometrio– o en la otra glándula mamaria y la obesidad después de la menopausia. En la dieta, el consumo de café reduce y el consumo de alcohol en cantidades elevadas aumenta las posibilidades de tener cáncer de mama. El tabaquismo se relaciona sólo de manera indirecta con el cáncer mamario. A este respecto, es un hecho que hoy muere el doble de mujeres por cáncer de pulmón que por cáncer de mama.

            La posibilidad de curar un cáncer de mama está en relación con el momento de su evolución en el que se hace el diagnóstico. Es lógico que la detección del tumor en sus fases iniciales conlleve mayores posibilidades de curación. Aquí el tiempo es oro y el objetivo debe ser hacer el diagnóstico cuando el tumor ni siquiera se toca. En nuestro medio se ha promovido ampliamente la autoexploración mamaria. Pero debe quedar bien claro. La detección por palpación nunca es oportuna y no reduce un ápice la mortalidad por esta enfermedad. Cuando un tumor es palpable, mide al menos 2 cm y es muy probable que haya enviado implantes –las metástasis– a otros órganos. Con ello las posibilidades de curación se reducen drásticamente.

            Por esta razón, es indispensable el uso de la mastografía. La aplicación amplia y sistemática de esta radiografía especial de las glándulas mamarias es el factor que está logrando una reducción significativa de la mortalidad por cáncer de mama en países como los Estados Unidos de Norteamérica. Utilizado como un método de selección –“tamizaje”, que es la aplicación de un método diagnóstico para la detección de enfermedades en grandes grupos de la población–, permite detectar pequeñísimos tumores y formas precursoras de los cánceres mamarios que son fáciles de extirpar y que todavía no han dado metástasis. Hoy, cerca del 30% de las muestras de cánceres de mama que estudian los patólogos norteamericanos corresponden a estas formas incipientes de la enfermedad. Nosotros estamos muy lejos de ese porcentaje. Nos hemos vuelto expertos en el estudio de la enfermedad en sus etapas avanzadas, cuando poco puede hacerse por las infortunadas que la padecen.

            Para aplicar este método de detección que tan benéficos resultados está dando en nuestro país vecino, lo primero que se necesita son recursos para adquirir una cantidad suficiente de mastógrafos –los aparatos para hacer las mastografías– de buena calidad. Además, debemos tener un número suficiente de técnicos y médicos radiólogos bien capacitados en la realización y correcta interpretación de los estudios. También se necesitan patólogos familiarizados en el análisis de las formas precursoras y tempranas del cáncer mamario y, desde luego, oncólogos médicos y cirujanos oncólogos que dominen las diversas modalidades de tratamiento de estas lesiones.

            Lo señalado en el párrafo precedente significa que, además de contar con funcionarios públicos sensibles a las necesidades de la población, con una preparación esmerada y actualizada en la medicina científica y un firme compromiso con su alta responsabilidad, a este rubro deben destinarse considerables cantidades de dinero proveniente en principio del erario público. Y eso es muy difícil. La mayoría de los mexicanos recibimos solamente las migajas que sobran del presupuesto después de que se han retirado de él ingentes cantidades cuyo destino final desconocemos. Y a juzgar por lo que vemos, las explicaciones que nos ofrecen en todo tipo de informes y discursos a cual más untuoso, opaco y especioso son, en el mejor de los casos, ambiguas.

            Lo dicho: empezábamos a salir de Guatemala para entrar ahora en Guatepeor.

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One thought on “MESA DE AUTOPSIAS: SALIR DE GUATEMALA (segunda y última parte).

  1. Dr. Luis:
    A diferencia del cancer cervico uterino con el Papanicolau, lo que mas dificultara bajar la mortalidad del cancer de mama, es el costo de la mamografia. El exito que se logro con el programa cervicouterino, demorara en implantarse con la mama. saludos Daniel

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