MESA DE AUTOPSIAS: LA BIOGRAFÍA DEL MONSTRUO.

Desde el punto de vista etimológico, paciente significa el que sufre. Pero no se teme al sufrimiento en si, sino al sufrimiento que degrada”.

Susan Sontag, La enfermedad y sus metáforas. 1978.

 

 Me ha tocado dar conferencias sobre el origen y la naturaleza del cáncer en varias ocasiones y ante públicos diversos. Suelo empezar exponiendo las razones por las que es importante hablar sobre el cáncer. Esas razones son las siguientes:

1.-En términos generales, una de cada cinco personas tendrá cáncer en algún momento de su vida.

2.-El cáncer sigue siendo un serio desafío para la medicina actual.

3.-El cáncer es una fuente de sufrimiento muy importante.

            De las tres, la última es la que más me preocupa. A pesar de los grandes avances que la medicina ha logrado en el conocimiento de las causas y mecanismos de esta enfermedad, quienes la estudiamos y diagnosticamos no debemos olvidar nunca que ocurre en seres humanos como nosotros, que es muy probable que nosotros mismos la padezcamos en un futuro y que cambia de manera radical la vida de las personas, incluyendo a las que logran curarse. Sigo viendo con frecuencia sus estragos en los vivos y en los muertos.

            Hace pocas semanas que inicié la lectura de un libro extraordinario. Se trata de “El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer” (The emperor of all maladies. A biography of cancer. Scribner, 2010), escrito por Siddhartha Mukherjee, un médico cancerólogo de origen indio que trabaja en los Estados Unidos de Norteamérica. Mukherjee vive en Nueva York, se desempeña como profesor en la Universidad de Columbia y como oncólogo en su Centro Médico.

            Inspirado en el libro de Susan Sontag “La enfermedad y sus metáforas”, Mukherjee nos dice que cada época tiene su enfermedad emblemática con los rasgos representativos del momento histórico en el que cobra protagonismo. La tuberculosis era la enfermedad del siglo XIX y el romanticismo victoriano llevado a su extremo patológico: febril, incesante, obsesiva y jadeante.          Era la enfermedad de los poetas como John Keats y Lord Byron. Éste llegó a decir: “La muerte y la enfermedad son a menudo tan bellas como el resplandor febril de la consunción”.

            En cambio, el cáncer es la enfermedad del siglo XX y, seguramente, del siglo XXI. Como los tiempos en los que vivimos, es el mal de la sobreproducción, del crecimiento sin control. Mukherjee señala que el cáncer es un individualista desesperado. Tal como la había señalado anteriormente Sherwin Nuland, cirujano y escritor, el tumor maligno es un inconforme en todos los sentidos. Incluso metástasis, la palabra con la que designamos a los implantes del cáncer en otros órganos, refleja en su etimología –más allá de la quietud– la inestabilidad característica de la vida moderna. Si la tuberculosis acaba con sus víctimas consumiéndolas, el cáncer lo hace sofocando a los órganos por medio de la proliferación desatada de las células malignas. Es la enfermedad del exceso.

            A pesar de esas diferencias, ambas enfermedades tienen cosas en común. Las dos anuncian la desgracia y repugnan a los sentidos, se roban la vitalidad y nos acercan a la muerte. Más que la muerte misma, es el irse muriendo lo que más las distingue.

            El doctor Mukherjee va más allá al caracterizar al cáncer. Nos dice que es una enfermedad expansionista. Invade los tejidos, establece colonias en territorios corporales hostiles, se refugia en ciertos órganos a manera de santuarios para, desde ahí, planear el asalto de nuevos sitios. El tumor maligno vive con desesperación y con creatividad, defiende su territorio con fiereza y nos da lecciones de supervivencia. Enfrentar al cáncer es encontrar una especie paralela que, posiblemente, esté mejor adaptada para sobrevivir que nosotros mismos. Explota las mismas cualidades que hacen de nosotros una especie tan exitosa. Además, para lograr sus objetivos, la célula maligna usa los mismos mecanismos que la célula normal.

            Dado que todo tumor es un conjunto de células que provienen de una célula madre, se dice que el cáncer es una enfermedad clonal. Clona es una familia de células con un ancestro común. Pero el cáncer no sólo es una enfermedad clonal, sino que esta clona está en proceso de evolución. Cada nueva generación de células cancerosas dentro de un tumor crea un pequeño número de células hijas genéticamente distintas de sus ascendientes.

            Al multiplicarse, las células resultantes no son totalmente idénticas a la célula de la que provienen. Las variaciones en el material genético –mutaciones– que son muy comunes durante la multiplicación de las células cancerosas producen cambios en las células hijas. Esos cambios son la causa de que algunas de estas células hijas sean resistentes al tratamiento que se le está administrando al enfermo. Otras adquieren nuevas cualidades que las hacen más capaces para invadir órganos lejanos, burlando el sistema defensivo y viajando por la circulación linfática o sanguínea.

            Los tumores malignos prosperan con la misma dinámica evolutiva de los seres vivos. Son ciclos de mutación, selección y sobrepoblación que generan células cada vez mejor adaptadas para sobrevivir y seguir creciendo. Hasta las mutaciones allanan el camino para la adquisición de nuevas mutaciones. Mukherjee dice que esa inestabilidad genética, como una locura perfecta, alienta el ímpetu que produce nuevas poblaciones de células mutantes. El monstruo que acecha en nuestro interior evoluciona con mayor eficacia que la especie humana.

            Acudí a la página web del doctor Siddhartha Mukherjee para conocerlo un poco más y en ella encontré un pequeño video en donde él habla sobre su libro. Uno de los momentos más interesantes y sorprendentes de esta grabación es en el que nos dice que conforme iba avanzando en la elaboración de su obra, fue cobrando conciencia de que no estaba escribiendo sobre algo, sino sobre alguien. Y sigue: “Día a día, mi tema se iba transformando en algo que parecía un individuo, la imagen distorsionada que podemos ver en un espejo”. Nos explica que el cáncer se apodera del paciente de tal manera, que cambia su vida para siempre y se convierte en una nueva forma de vivir. Para Murkherjee, el cáncer desarrolla su propia personalidad. Es una personalidad. Por eso, acabó llamando a su libro una biografía.

            El deseo del autor es que sus lectores comprendan que su obra trata de una historia muy larga, de la lucha milenaria en contra de algo muy profundo y elemental. Una guerra en la que se mezclan la ingenuidad humana con la disciplina científica. Una contienda que continuará todavía por muchos años más.

            Recomiendo enfático la lectura de “El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer” a todos los profesionales de la salud y a todos aquellos que, sin serlo, se interesan en esta enfermedad. Conforme disfrutamos del conocimiento vasto y cercano al tema que tiene el doctor Mukherjee, nos invade una virtud indispensable para los que tenemos que ver con estos enfermos: la humildad. Cuando escucho las declaraciones grandilocuentes de algunos colegas que, para venderse bien, aseguran en público sus altas tasas de curación, el frío se apodera de mi espíritu y en mi boca queda un dejo de amargura.

Anuncios

2 thoughts on “MESA DE AUTOPSIAS: LA BIOGRAFÍA DEL MONSTRUO.

  1. Buenos días Dr, no es la primera vez que leo su blog, me parece interesante su percepción de las cosas, como nos nutre la mente cuando se tiene otra perspectiva, yo soy médico residente de Anatomía patológica en Guadalajara en el H. Juan I. Menchaca y desafortunadamente no tenemos muchos casos oncológicos como tal, todo va enfocado a patología básica y quirúrgica, sin embargo; cuando nos enfrentamos ante un caso oncológico batallamos no tanto para el diagnóstico sino cuando acude el paciente a recoger su resultado y se enfrenta ante términos adversos y oscuros… el cáncer, nuestra tarea diagnosticar, clasificar y poner el nombre… la tarea del paciente entenderlo.
    Gracias por su sitio.
    drpascual.orozco@gmail.com

    1. Apreciado Dr. Pascual Orozco:
      Gracias por su comentario. Me alegro que le guste mi blog, en especial porque es usted residente de anatomía patológica. Salúdeme por favor al Dr. Ezequiel Vélez, gran amigo y colega.
      ¡Feliz navidad!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s