MESA DE AUTOPSIAS: EL MÉDICO DE ESCALONILLA (RECONSTRUYENDO AL DOCTOR NOMBELA).

El puesto de socorro se sitúa en un lugar determinado atendiendo, en primer lugar, a la situación táctica, es decir, el momento en el que se encuentra la batalla; en segundo lugar, a la eficacia de las armas enemigas, y, en tercero, a las condiciones del transporte, tanto por las disponibildades de tropa y de convoyes para el traslado de los heridos como por las posibilidades de remitirlos bien atendidos desde el punto de vista quirúrgico”.

Peter Bamm. La bandera invisible, 1952.

Hasta donde he podido averiguar, en mi familia sólo hubo un médico antes de mí. Lo que no tiene nada de particular, considerando el origen humilde de mis antecesores. Por eso me considero un privilegiado y estoy consciente de la deuda impagable que siempre tendré con mis antepasados quienes, superando dificultades muchas veces inimaginables, soñaron con verme convertido en un profesional de la medicina. Mi abuelo materno, que falleció en 1991, me dijo en su lecho de muerte al saberme convertido en patólogo: “¡poco a poco se llega lejos!”.

Mi madre nos contaba con cierta frecuencia que en algún momento de su infancia había vivido con un tío médico al que llamaba “el tío Nombela”, que practicaba su profesión en Zaorejas, un pequeño pueblo de la provincia de Guadalajara (España). Para darse una idea de las dimensiones del poblado, bastará con saber que a mediados del siglo XIX, durante su máximo esplendor, llegó a tener 540 habitantes. En el censo de 2010, sólo se contaron 155 zaorejanos.

Una de las anécdotas que más recordaba mi madre de aquella época fue la ocasión en la que rompió un retrato que su tío apreciaba muchísimo. Era una fotografía autografiada de Santiago Ramón y Cajal, el famoso científico español que ganó el Premio Nobel en 1906 por sus descubrimientos acerca de la estructura microscópica del sistema nervioso.

Hace casi dos años que murió mi madre. Poco después recibí noticias de una prima de ella que se llama Clara Nombela González. Clara o Yosi, como se la conoce en la familia, es hija del tío Nombela, aquel médico casi mitológico al que mi madre admiraba tanto y en quien, estoy seguro, ella se inspiraba al acariciar el sueño de que alguno de sus dos hijos estudiase medicina. Su sueño se hizo realidad en mi persona.

He intercambiado muchos mensajes electrónicos con Clara y, aunque todavía no la conozco en persona, he recibido de su parte muchas muestras de cariño. Ella lamenta muchísimo no haber conocido a mi madre, que era su prima carnal, y estamos esperando la primera oportunidad que se nos presente para reunirnos y hablar sobre tantas cosas que tenemos que decirnos. En días pasados me envió uno de los libros de su padre, el doctor Nombela , y así llegué al punto de querer saber más sobre su vida. Le he pedido a Clara que me diga todo lo que sepa sobre su padre y en eso estamos: reconstruyendo al doctor Nombela.

Donato Nombela Gallardo nació un cinco de octubre de 1908 en Escalonilla, un pueblo perteneciente a la provincia de Toledo. Ignoro dónde estudió la carrera de medicina, aunque es posible que lo haya hecho en Madrid, y trabajó como ginecólogo en la Cruz Roja hasta el inicio de la Guerra Civil Española. Justo el pasado 18 de julio se cumplieron 75 años del inicio en 1936 de aquella conflagración encarnizada que tantas y tan graves consecuencias tuvo y sigue teniendo para España.

Investigando por mi cuenta me topé con un documento interesante. Se trata de la revista “Libertad”, un semanario publicado durante la Guerra Civil por el Ejército Republicano, es decir, el enemigo del General Francisco Franco, quien al final ganaría la contienda y se convertiría en el dictador que gobernó España entre 1939 y 1975. En el número 6 de esta revista hay un artículo fechado en agosto de 1937 que se extiende de la página cuatro a la seis y que se titula “Nuestro servicio sanitario en la toma de Albarracín”, escrito por Donato Nombela Gallardo, Mayor Jefe de Sanidad de la 59 Brigada Mixta del Ejército Republicano. Así que el tío Nombela fue médico en la línea de batalla durante la Guerra Civil Española. Tuvo a su cargo el Hospital Vanguardia en el frente de Albarracín, provincia de Teruel.

Ahora me pregunto si el haber participado en el ejército que fue derrotado tuvo consecuencias para él al final de la Guerra Civil. Si formó parte de quienes padecieron la represión feroz de los vencedores. Si formó parte de aquellos a los que despectivamente se les llamó “represaliados”, ex republicanos a quienes se les castigó por sus ideas políticas con la muerte, la cárcel y todo tipo de venganzas que truncaron o modificaron sus vidas para siempre. No lo sé. Clara me cuenta que al terminar la Guerra, su padre ejerció como médico rural en varios pueblos de las provincias de Guadalajara y Cuenca.

Sé por lo que me contaron mis padres y abuelos que la posguerra fue con frecuencia mucho peor que la guerra. La escasez de lo más básico para vivir marcó la pauta. El hambre, las enfermedades infecciosas y todo tipo de privaciones hicieron estragos en la población, particularmente entre los que engrosaron las filas de los sospechosos por haber tenido alguna participación en el bando contrario al de los vencedores. Muchos buscaron su salvación fuera de España. Un exilio que hizo ancla en México, donde gracias a la generosidad del General Lázaro Cárdenas y a los oficios, entre otros, de Gilberto Bosques, aquel notabilísimo Cónsul General de México en París, se salvaron tantos perseguidos que pudieron rehacer sus vidas en este país.

El doctor Nombela empezó su vida de médico rural en Cobeta, un pueblo de la provincia de Guadalajara. Se casó con Sarah González Figueiras y tuvieron cuatro hijas: Blanca Nieves, Pilar América, Berta Montserrat y Clara Mª de Jesús. Esta última es con quien hoy mantengo comunicación electrónica y telefónica. Muy dura debe haber sido la vida del doctor Nombela en aquellos pueblecitos de Guadalajara y Cuenca donde trabajó. Condiciones tan difíciles que dos de sus cuatro hijas (Blanca Nieves y Berta Montserrat) fallecieron de meningitis al año y a los ocho meses de vida, respectivamente.

No es casualidad que una de las hijas del doctor Nombela tuviese como segundo nombre América. Su esposa Sarah González Figueiras había nacido en Jatibonico del Sur, Cuba y era hermana de Flora González Figueiras, madre de mi madre, es decir, mi abuela materna. Por eso mismo mi madre nació en Jobabo, cerca de Camagüey, Cuba. Así que el espíritu americano late en todos nosotros mucho antes de que llegásemos a México hace casi 36 años. No olvidemos tampoco que Constantino Fernández, mi bisabuelo materno, fue uno de aquellos casi diez mil gallegos que construyeron el Canal de Panamá. Pese al acento, nuestros lazos con este continente son añejos y profundísimos.

Encontré en los archivos electrónicos del periódico español ABC la esquela mortuoria del doctor Nombela. Dice lo siguiente:

“Ilustrísimo doctor Don Donato Nombela Gallardo falleció en Madrid el día 6 de agosto de 1982 habiendo recibido los Santos Sacramentos. Descanse en paz”.

Mi prima Clara, profundamente emocionada al desenterrar parte de su pasado para compartirlo conmigo, hizo una reflexión que vale oro. Reconoce que ha podido gozar de una vida estupenda gracias a sus padres, que tanto sufrieron y tuvieron que luchar para salir adelante. Lo mismo puedo decir de mi mismo. Somos privilegiados y deudores de quienes, dándonos literalmente la vida, nos legaron además un ejemplo con más valor que todos los tesoros de este mundo.

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4 thoughts on “MESA DE AUTOPSIAS: EL MÉDICO DE ESCALONILLA (RECONSTRUYENDO AL DOCTOR NOMBELA).

  1. Mi nombre es Carlos Hernandez Nombela , soy el primer nieto de mi abuelo Donato. Tengo ya 40 años , pero le recuerdo perfectamente.
    Acabo de quedarme de piedra con esto que escribes…. Por casualidad he puesto el nombre de mi abuelo en google y he encontrado esto….
    Un saludo enorme

    1. Estimado Carlos:
      Me imagino tu sorpresa. Por lo que escribí ya sabrás cómo obtuve los datos de tu abuelo, incluyendo una pequeña investigación que yo mismo hice por la Internet. Me llamo Luis Muñoz Fernández, tengo 52 años, soy médico patólogo y vivo en Aguascalientes, México, aunque nací en Sabadell, Barcelona, de donde me fui con mis padres y mi hermano Alejandro a los 15 años de edad. Mi madre Blanca Fernández González era prima de Clara Nombela (Yosy), con quien mantengo una cariñosa relación que , de momento, es sólo por estos medios electrónicos. ¿Tú eres hijo de Pilar América (Piluqui)?
      Me da un gusto enorme que me hayas escrito y espero que algún día podamos reunirnos, sería fantástico.
      Un abrazo cariñoso.
      Luis.

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