MESA DE AUTOPSIAS: NO SIEMPRE HUBO ABUELOS.

La difusión ha sido metafóricamente caracterizada como contagio cultural. Y el contagio es tanto más fácil cuanto más estrecho sea el contacto. Cuando diversos grupos socioculturales están en contacto y sus miembros tienen oportunidad de comunicarse entre sí, la difusión de rasgos culturales es inevitable”.

Jesús Mosterín. La cultura humana, 2009.

En este mes de agosto han aparecido diversos anuncios que señalan que estamos en el mes del abuelo. Casualmente –en los Estados Unidos de Norteamérica el día del abuelo se celebra en septiembre–, el número actual de la revista Scientific American (El norteamericano científico) incluye un artículo titulado “La evolución de los abuelos” (The evolution of grandparents, agosto de 2011). Su autora es Rachel Caspari, profesora de antropología en la Universidad de Michigan Central, cuyo interés en la investigación se centra en nuestros antepasados prehistóricos, como el hombre de Neandertal, el origen de los humanos  modernos y la evolución de la longevidad.

En la primera parte del artículo, la profesora Caspari nos hace conscientes de un hecho cotidiano que, por serlo, pasa normalmente desapercibido. En la sociedad actual solemos convivir con nuestros abuelos y, a veces, llegamos a relacionarnos con nuestros bisabuelos. La autora señala que los ancianos juegan papeles muy importantes en las sociedades humanas de todo el mundo, proporcionando sabiduría y dando apoyo social y económico a las familias.

Con la mirada retrospectiva que le permiten sus conocimientos e investigaciones, Rachel Caspari nos dice que no siempre fue así. La convivivencia entre los abuelos, los hijos y los nietos es un fenómeno relativamente reciente en la historia evolutiva del género humano. Es algo ya sabido que los hombres prehistóricos tenían una esperanza de vida mucho más restringida que la nuestra. En aquella época, un hombre de 30 años ya era considerado un anciano, eran pocos los que llegaban a esa edad y muy escasos los que la rebasaban.

Los yacimientos fósiles en los que pueden estudiarse varios individuos que fueron contemporáneos son bastante raros. Uno de ellos se encuentra en Krapina, Croacia, a unos 40 kilómetros al norte de Zagreb y contiene los restos de unos 70 hombres de Neandertal que vivieron hace 130 mil años. Otro de estos yacimientos se encuentra en la Sima de los huesos, situado en Atapuerca, provincia de Burgos, España, donde se han encontrado los restos de numerosos individuos pertenecientes al menos a tres especies de homínidos: Homo antecessor, Homo heidelbergensis y Homo sapiens, los más antiguos de unos 600 mil años.

Gracias a los estudios comparativos de varios fósiles pertenecientes a la misma época, se puede establecer la edad aproximada en la que murieron. Según nos explica la profesora Caspari, para estos estudios se utilizan los dientes, cuya extrema dureza les ha permitido llegar casi intactos hasta nosotros. Y esas investigaciones han arrojado datos sorprendentes. La brevedad de la vida de las diferentes especies de homínidos y prehomínidos (como los australopitecos) se mantuvo igual durante millones de años. La longevidad que ha permitido que abuelos y nietos puedan conocerse empezó a darse hace apenas 30 mil años. Puede parecer mucho tiempo, pero, en relación a nuestra historia evolutiva, fue apenas ayer.

La prolongación de la longevidad que inició 30 mil años atrás coinicide con el despegue cultural del Paleolítico superior (hace de 10 mil a 30 mil años), cuando aparecieron armas mucho más complejas y delicadas manifestaciones artísticas que no habían existido antes. En su artículo, la profesora Caspari nos ilustra este punto con una foto comparativa entre las toscas herramientas del Paleolítico medio (entre 40 mil y 30 años atrás) y las desarrolladas por los humanos que vivieron en el Paleolítico superior: flautas de hueso, figuras de cerámica y dijes fabricados con dientes de lobo.

Aunque para explicar el aumento de la longevidad entre aquellos humanos primitivos se han invocado argumentos como el de las mejores condiciones climáticas, con menos períodos helados y un predominio de las temperaturas más templadas, hoy no podemos saber con exactitud su verdadera causa. Tampoco sabemos con precisión qué cuestiones culturales pudieron haber contribuido a que aquellos antepasados del Paleolítico superior empezasen a vivir más años para alcanzar la ancianidad, pero estamos seguros que la convivencia con los abuelos tuvo un impacto sustancial en sus sociedades.

Como han demostrado Kristen Hawkes de la Universidad de Utah y Hillard Kaplan de la Universidad de Nuevo México, en varios grupos de cazadores y recolectores los abuelos aportaban cotidianamente recursos sociales y económicos a sus descendientes, favoreciendo que sus hijos pudiesen reproducirse mejor, lo que a la postre redundó en un aumento en el número de nietos.

Además, los abuelos fortalecían las complejas relaciones sociales de estas comunidades y transmitían varias facetas de la cultura, desde aspectos relativos al medio ambiente, como la ubicación de las fuentes de agua en las épocas de sequía, hasta cuestiones tecnológicas, como la elaboración de cestas o cuchillos de piedra. La longevidad creciente impulsó la acumulación y transferencia de la información que permitió el establecimiento de intrincadas relaciones familiares y sociales.

Por todo lo anterior, Rachel Caspari nos dice que la relación entre la superviviencia y la aparición de nuevas tradiciones culturales que emergieron en el Paleolítico superior representaron una poderosa retroalimentación que las fue fortaleciendo. Las poblaciones crecieron en número, aumentó en ellas la cantidad de ancianos y todo ello provocó un desarrollo cultural que se extiende hasta nuestros días.

Hoy que tanto se habla sobre el valor de los ancianos –llamarlos adultos en plenitud me parece demasiado almibarado–, lo descubierto por la profesora Caspari no hace sino demostrar científicamente el valor incalculable de contar en nuestra familia con los únicos que pueden transmitirnos lo más valioso y costoso del ser humano: la experiencia vital.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s