EL ECO SILENCIOSO DE LAS SIETE RAZONES.

Para los que sueñan, se mantienen fieles y dan testimonio público sin temor.

 

El Brigham ocupa un costado de Francis Street y rodea, como una ciudad en torno a una ruina romana, el vestíbulo victoriano remodelado del viejo Peter Ben Brigham, una reliquia histórica de la medicina bostoniana. La entrada moderna, una torre con pisos de mármol, está a un cuarto de milla de allí, al final de un corredor reluciente llamado el ‘Pike’ –diminutivo de ‘turnpike’–, flanqueado por elevadores, departamentos clínicos a derecha e izquierda, salas de internamiento en los pisos de arriba, quirófanos en el nivel inferior (cuarenta, sin contar los de obstetricia), docenas de laboratorios en todas partes y dramas de vida y muerte por doquier.

Tracy Kidder. Mountains beyond mountains, 2009.

            En la vida, casi todos tenemos metas personales y familiares a cuya consecución destinamos no pocos esfuerzos. Con un poco de suerte también, muchos de nosotros las vamos alcanzando, si no todas, por lo menos la mayor parte. En ese momento, o ya cerca de su arribo, muchos de nosotros nos sentimos lo suficientemente satisfechos para no buscar ya nuevos desafíos e, incluso, para renunciar a aquellos objetivos muy elevados que, por su misma naturaleza, acabamos por considerarlos inalcanzables, verdaderas quimeras que fueron fruto del entusiasmo juvenil y la falta de experiencia. Entramos en un nicho de autocomplacencia –reforzada por quienes pertenecen a nuestro círculo– del que no deseamos salir.

Sólo unos pocos nos negamos a renunciar a los ideales que, nacidos en la mocedad, se han ido fortaleciendo con el paso de los años, anclados muy profundamente en nuestro interior, como una voz que siempre nos invita a no desfallecer, a seguir luchando por trascender el ámbito de los logros personales y familiares para legar a las futuras generaciones una obra perdurable de la que pueda decirse que transformó nuestra comunidad en un lugar mejor, mucho mejor, que el que nosotros mismos recibimos de nuestros mayores. Eso significa para algunos de nosotros el proyecto del Nuevo Hospital Hidalgo.

En éste y en otros medios de comunicación impresa de Aguascalientes se ha reproducido y se sigue publicando un documento al que le concedo un gran valor por dos motivos que voy a describir más adelante. El escrito se titula “Siete razones por las que deberíamos apoyar al Gobierno del Estado en la conclusión y puesta en marcha del Nuevo Hospital Miguel Hidalgo”.

El primer motivo por que el este texto me parece de gran valor es que ha sido escrito por el doctor Gerónimo Aguayo Leytte, distinguido neurólogo aguascalentense y exdirector del Centenario Hospital Miguel Hidalgo. Ninguno como él conoce con tanto detalle el proyecto del Nuevo Hospital, cuya cuidadosa planeación e inicio él mismo encabezó desde el primer momento. Ya era tiempo de que nos brindase públicamente a todos los aguascalentenses su punto de vista, a poco más de dos años desde que la construcción de la obra entrase en una especie de animación suspendida en la que permanece hasta hoy.

El segundo motivo del valor que le concedo a lo que nos acaba de exponer por escrito el doctor Aguayo es que, por primera vez desde la interrupción de la obra, podemos conocer de una manera panorámica e integral las razones que llevaron a su concepción, planeación e inicio. En los últimos dos años hemos conocido diversos argumentos –la mayoría en contra– que se refieren a aspectos muy particulares de este proyecto, sin la visión integradora y esclarecedora que hoy nos ofrece Gerónimo Aguayo y que mucho ayuda a comprender cabalmente su enorme trascendencia para Aguascalientes.

En forma resumida, las siete razones por las que debe concluirse y ponerse en marcha en Nuevo Hospital Hidalgo son las siguientes:

 

1.-Su influencia regional, que trasciende las fronteras de nuestro Estado, de la que se benefician los estados circunvecinos que, en contraposición, nunca han correspondido materialmente a ella.

2.-La infraestructura del Centenario Hospital, rebasada por la demanda creciente de sus servicios, cuyas instalaciones obsoletas de gran fragilidad muestran una incapacidad también creciente para responder a las actuales necesidades de la población y que no se ajustan plenamente a los estándares nacionales e internacionales de la medicina hospitalaria y la salud pública.

3.-La concepción y planeación del proyecto del Nuevo Hospital, para lo que se destinaron esfuerzos muy significativos de los involucrados –directivos y personal del Hospital y del Gobierno del Estado–, que incluyeron varias visitas para conocer modelos de hospitales modernos en varias partes del país, y que, lejos de lo que se ha difundido, se llevaron a cabo sin precipitación, consultando a expertos nacionales e internacionales de probada capacidad, informando e involucrando a las instancias correspondientes del Gobierno Federal en turno.

4.-Las soluciones que el proyecto ofrece a todos aquellos puntos que hoy son grandes debilidades del hospital actual: mayor número de camas y ampliación de los espacios, con la creación de nuevos servicios que son muy necesarios y que, citando textualmente al doctor Aguayo, podrían incluir los de “hemo-transfusión, medicina física y rehabilitación, farmacia unidosis, acelerador lineal, tococirugía del área privada (atención de partos y cesáreas), neurofisiología, áreas y laboratorios de investigación, área para visitantes y familiares en espera de noticias de sus enfermos, oficialía de partes y archivo general y helipuerto”. Todo ello en un marco de amplitud, luminosidad y belleza que bien se merece la población de Aguascalientes. Además, de contar con una reserva territorial para dar cabida al crecimiento futuro.

5.-Los diversos mecanismos que pueden asegurar su viabilidad financiera, que incluyen la renta de espacios, la venta de servicios y un sector privado fortalecido que, como lo demuestra el actual, proporcionaría una importante fuente de ingresos de la que se beneficiaría ostensiblemente el hospital público y el segmento mayoritario de pacientes que son atendidos en él.

6.-La infraestructura destinada a la enseñanza y al investigación de las ciencias biomédicas, pilares fundamentales que garantizan la superaciòn de la atenciòn médica que se brinda. No es dificil imaginar el impacto benéfico que un hospital como el proyectado tendría en la formación de los estudiantes de medicina y demás disciplinas relacionadas.

7.-Un hospital para el presente y para el futuro inmediato, con lo necesario para desarrollar una práctica médica de alta calidad científica, las condiciones de trabajo que promuevan la superación profesional y personal del quienes trabajamos en él y los espacios que faciliten un trato digno y cálido a quienes hoy acuden a nuestro hospital angustiados por la amenaza de la enfermedad, y la separación forzada de su entorno familiar y laboral.

Las siete razones expuestas por el doctor Gerónimo Aguayo Leytte merecen una lectura serena y una discusión pública y amplia, con un ánimo exento de intereses personales y de cálculos políticos –que es justamente de lo que no se habla–, porque es el sentimiento genuino de un médico aguascalentense que, entregado con pasión al cuidado de los enfermos, palpa cotidianamente y desde hace muchos años las carencias seculares de los necesitados, conoce el estado actual de la medicina en México y en el mundo y, por tanto, sabe muy bien de lo que está hablando. No son los sueños de un iluso ni de un insensato. Mucho menos de quien ambiciona el poder o el provecho personal.

Pienso que quienes nos decimos comprometidos con la misión del Centenario Hospital Miguel Hidalgo no podemos menos que conocer y suscribir las siete razones apenas esbozadas en los párrafos precedentes, discutirlas abiertamente, sin temor, para ampliarlas y enriquecerlas. Merecen un eco vigoroso que trascienda el curioso silencio que ha rodeado su reciente exposición pública. Creo que, en suma, quienes trabajamos en el Hospital con una profunda convicción de servicio tenemos muchísimo que aportar en este esfuerzo por dotar a nuestro Estado de una infraestructura hospitalaria moderna y suficiente. No podemos ni debemos quedarnos callados.

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