LA TIRANÍA INVISIBLE.

¿Dónde está la sabiduría que

hemos perdido en conocimiento?

¿Dónde está el conocimiento que

hemos perdido en información?

T.S. Eliot. El primer coro de la roca, 1934.

 

Varios amigos y conocidos me han preguntado por qué me salí de Facebook. Mi respuesta ha sido invariablemente la misma: porque me consumía demasiado tiempo. Tiempo que yo le quitaba a aspectos mucho más importantes y significativos de mi vida: mi familia, por ejemplo. Incluso el reposo necesario al final de la jornada, que se veía interrumpido a fuerza de notificaciones que se anunciaban con un sonido de mi teléfono celular y que, eso suponía entonces, requerían de mi atención y respuesta inmediatas.

Y no sólo se trata de tiempo malgastado, hay otras cuestiones. Estoy convencido de que su uso no es inocuo. Genera expectativas falsas, como listas de “amigos” cuyo crecimiento es tan exponencial como falaz. Lo mismo se puede decir sobre el interés expresado en los “likes” de quienes nos leen, no sólo engañoso, sino capaz de hacernos sentir objeto de una admiración que, salvo alguna excepción, es ficticia, cuando no simulada y, en todo caso, intrascendente.

No pretendo lanzar una filípica contra las redes sociales. Sé que ofrecen varias ventajas a sus usuarios, ni duda cabe. Incluso en mi propio caso, pues me permitieron establecer contacto con viejos amigos y compañeros de la residencia médica de los que hacía muchos años que no sabía nada. De hecho, esa fue la razón por la que me inicié en el uso de Facebook a instancia e invitación de una colega con la que me tocó coincidir durante aquellos años en la formación de la especialidad. Al final, en el balance, pesaron mucho más los perjuicios que los beneficios.

Otro aspecto que me ha parecido muy sospechoso es la dificultad que se sufre para dejar Facebook. Cuando uno toma esa decisión se enfrenta a una serie de artimañas de la propia red para impedir que uno la abandone. Se tiene que pasar por todo un proceso en el que el díscolo se ve asaltado por la reiterada pregunta “¿está usted seguro de que quiere cancelar su cuenta?”, seguida de un igual número de solícitos ofrecimientos para abandonar la “absurda” idea de la cancelación y reintegrarse nuevamente al dócil rebaño de los “conectados”. Una puerta siempre abierta para el regreso del hijo pródigo.

Y entonces me pregunto: ¿qué ganan con que yo siga siendo parte de esa red social? Y por más que busco una respuesta alterna coherente, siempre llego a la misma conclusión: control sobre mi vida. ¡Ya bastantes fiscalizadores tenemos que padecer los ciudadanos, sean del más acá o del más allá, para tener que someternos por voluntad propia a uno más!

Algunos de los mecanismos de ese control son evidentes, como los que he señalado en los párrafos precedentes. Ese hacernos sentir observados, admirados por una pléyade de cofrades ciberespaciales que, igual que nosotros, consumen lapsos irrecuperables de sus vidas frente a la pantalla de la computadora o de cualquiera de los demás dispositivos de conexión permanente que nos tienen atrapados como la mosca incauta que ha chocado con la tela de una araña de la que jamás logrará escapar. Poco a poco, la interconexión de teléfonos, computadoras, tabletas y pronto también relojes, no nos dará cuartel, nos mantendrá encandilados permanentemente, hasta extraernos la savia neuronal, cual “dementor” de la era digital.

Las otras formas de control y el propósito del control mismo son generalmente inaparentes, invisibles, están fuera del horizonte de la conciencia. Aunque la mayoría de las fuentes que se pueden consultar favorecen el uso indiscriminado de todo producto tecnológico, existen algunas voces disidentes. ¿Por qué se le concede tanta importancia a la innovación tecnológica? Veamos lo que nos dice Leonardo Viniegra en su obra “Penetrando el proceso vital: más allá de la adaptación. el azar y la selección natural. Teoría de la interiorización del entorno y la anticipación: una mirada a través de la complejidad” (Edición personal del autor, 2012):

 

Es importante no perder de vista ni por un momento, que la constante innovación tecnológica en la época que nos toca vivir, no obedece al desiderátum de dar solución a los problemas que aquejan a la humanidad como tanto se pregona e insiste, su lógica intrínseca responde a la de los intereses dominantes que perpetúan la desigualdad ya que, en último término, las acciones técnicas y las realizaciones tecnológicas –en su forma actual– contribuyen decisivamente a la preservación y fortalecimiento del orden cultural prevaleciente…

… Ni qué decir de la tecnología espacial, militar, informática (las negritas son mías) o del espectáculo que por medio de la manipulación insidiosa de las conciencias, del adoctrinamiento sistemático, de la liberación inofensiva de impulsos de confrontación y oposición, del deslumbramiento ante lo fantástico y omnipotente, del aturdimiento por la profusión de informaciones diversas y contradictorias, de la persuasión, la disuasión, la intimidación, la represalia o la violencia abierta y destructiva, están al servicio del control que mantiene el movimiento social dentro de los cauces que aseguran la primacía de los intereses del capital –preferentemente las mega-empresas trasnacionales de las sociedades y estados hegemónicos de nuestro tiempo– que implica la profundización, a escala ampliada, de las desigualdades.

 

            Viniegra nos abre los ojos a un concepto clave para entender el explosivo desarrollo tecnológico que estamos viviendo: este enorme adelanto está al servicio de los intereses dominantes, que no son otros que los del capital: “su expansión y generalización como forma de existencia universal de la riqueza socialmente creada, como en otras épocas eran los de la institución monárquica, nobiliaria o eclesiástica” (Leonardo Viniegra, op. cit.).

Poco podemos hacer, y menos en el plano personal, contra esa fuerza avasalladora que rige los destinos del mundo. Tal vez sería más sensato sumarse a ella, dejarse arrastrar por su irresistible canto de sirena, vivir feliz y anestesiado, gozando de los productos y privilegios que el interés predominante llega a otorgar a sus fieles: la prosperidad y la notoriedad largamente ansiadas. Y, sin embargo…

¿Por qué es tan poderosa la influencia de la tecnología? Nuevamente, la respuesta no es fácil de identificar. En este sentido, hay dos posturas encontradas. Una es la de los deterministas, que postulan el poder de la tecnología sobre el hombre. De hecho, los deterministas aceptan que el progreso tecnológico ha sido el principal factor que ha determinado el curso de la historia humana. Los deterministas extremos consideran que los seres humanos, con su incesante fabricación de artilugios, son poco más o menos que “los órganos sexuales del mundo mecanizado”. Nuestra función sería producir máquinas cada vez más sofisticadas hasta que la tecnología haya desarrollado la capacidad de reproducirse por si misma. Ya podemos imaginar lo que podría venir después. Basta recordar películas tan populares e inquietantes como Matrix o Terminator.

La otra postura sobre la influencia de la tecnología en el ser humano es la de los instrumentalistas, que no le dan tanta importancia al poder de la tecnología. Para ellos, las herramientas son artefactos neutrales, totalmente sometidos a los deseos de sus usuarios. Estos instrumentos carecen de fines propios, pues son solamente los medios que nosotros usamos para conseguir nuestros fines. Los instrumentalistas no aceptan la idea de que nuestras herramientas nos controlan de algún modo. Su postura es la que más extendida en nuestra sociedad. Tal vez porque no nos atrevemos a pensar en que la otra posibilidad –el determinismo tecnológicopudiese ser una realidad.

¿Estoy proponiendo un regreso a la era pretecnológica? No. Sólo busco una manera de vivir mejor y con la mayor libertad posible.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s