DIEZ AÑOS SIN PENA.

Un camino más adecuado para llegar a acuerdos razonables entre personas que aun pensando de modo diverso compartimos espacio, sería tomar como base que la decisión de interrumpir un embarazo conlleva tener que elegir entre “males” diversos y opciones que pueden jerarquizarse de formas distintas, pero que siempre suponen una decisión aciaga para la mujer (que es quien ha de decidir) y, también, para quienes intervienen en dicho acto. Por ello, es fundamental poner de manifiesto que el aborto es el desenlace no deseado de un problema previo: el embarazo no deseado. No querido porque fue fruto de una relación sexual forzada, o porque pone en peligro la salud, porque su resultado presenta malformaciones o porque altera gravemente el proyecto vital, o sencillamente porque no se había previsto. En la mayoría de los casos, el aborto es la consecuencia de una pésima o inexistente educación sexual y reproductiva, y de un deficiente acceso a los métodos de control de la natalidad.

María Casado. ¿Es la maternidad lo que hace auténticamente mujeres a las mujeres?, 2012.

 

 

Este lunes, 24 de abril de 2017, se cumplieron diez años de la despenalización del aborto en el entonces denominado Distrito Federal (DF), hoy Ciudad de México (CDMX). Para entender lo sucedido entonces es recomendable la lectura del libro La moralidad del aborto (Siglo XXI Editores, 2009), de Gustavo Ortiz Millán, Doctor en Filosofía por la Universidad de Columbia en Nueva York, Investigador Titular A del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México y Miembro del Colegio de Bioética A.C.:

 

El 24 de abril de 2007 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprobó una serie de reformas al Código Penal del DF que redefinían al aborto como la interrupción del embarazo después de la duodécima semana de gestación. Es decir, hasta las primeras doce semanas, la interrupción del embarazo es legal y no se considera jurídicamente un aborto, por lo tanto, no se penaliza.

 

Las reacciones no se hicieron esperar y apenas un mes después tanto la Procuraduría General de la República, como el entonces presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos José Luis Soberanes, promovieron sendas acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en contra de dichas reformas. El 28 de agosto de 2008, estos recursos de inconstitucionalidad fueron rechazados por la SCJN.

Según lo informado por el Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México y publicado por el periódico El Universal este domingo 23 de abril de 2017, en estos diez años han recurrido a la interrupción voluntaria del embarazo 176 mil 355 mujeres, la inmensa mayoría provenientes de la CDMX, seguidas por un número menor de mexiquenses, poblanas y de otras entidades federativas.

En 132 mil 894 mujeres la interrupción del embarazo se hizo mediante un medicamento, en 40 mil 178 por aspiración endouterina y en mil 37 mediante un legrado uterino instrumentado. Sólo el 5.6% fueron menores de edad. Dichos procedimientos se llevan a cabo en 13 clínicas de Salud Sexual y Reproductiva de la Secretaría de Salud.

Sobre la interrupción voluntaria del embarazo como método anticonceptivo, reclamo de los grupos conservadores en contra del aborto, es importante señalar que en los países en los que el aborto ha sido despenalizado y regulado mediante diversas reformas legales se ha hecho énfasis en que estas medidas legales son en sí mismas insuficientes si no se acompañan de otras acciones. Así lo explica el Documento sobre la interrupción voluntaria del embarazo elaborado en 2008 por el Grupo de Opinión del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona:

Cualquier ley del aborto debe acompañarse de educación en salud sexual y reproductiva y de políticas que faciliten el acceso real y efectivo a la información y a los métodos anticonceptivos, y que fomenten la responsabilidad en el ejercicio de la sexualidad, de manera que el aborto —que nunca es algo deseable— no sea un método anticonceptivo más.

 

Es relevante constatar que los grupos conservadores contrarios de la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo tampoco favorecen la implementación de una educación sexual y reproductiva con sólidas bases científicas y el acceso real y efectivo a los métodos anticonceptivos de probada eficacia. De esta manera se pone a las mujeres entre la espada y la pared.

           El 17 de abril de 2007, una semana antes de la aprobación de la despenalización del aborto en la CDMX, el Colegio de Bioética A.C. publicó su postura en un comunicado dirigido tanto a la opinión pública como a los integrantes de la Asamblea Legislativa del DF:

 

El Colegio de Bioética A.C. expresa su apoyo a la iniciativa que añade una causal para despenalizar el aborto en el Distrito Federal. Las razones de este apoyo son las siguientes:

  1. En un Estado laico como México no se puede permitir que las creencias o ideologías religiosas influyan sobre las leyes que van a regir tanto a creyentes como a no creyentes. Es desde esta perspectiva laica que expresamos nuestra opinión con argumentos bioéticos y científicos.
  2. Los conocimientos científicos sobre el genoma, la fertilización, el desarrollo del embrión humano y la fisiología del embarazo indican que el embrión de 12 semanas NO es un individuo biológico ni mucho menos una persona, porque: a) Carece de vida independiente, ya que es totalmente inviable fuera del útero. b) Si bien posee el genoma humano completo, considerar que por esto el embrión de 12 semanas es persona obligaría a aceptar como persona a cualquier célula u órgano del organismo adulto, que también tienen el genoma completo. La extirpación de un órgano equivaldría entonces a matar a miles de millones de personas. c) A las 12 semanas el desarrollo del cerebro está apenas en sus etapas iniciales y no se ha desarrollado la corteza cerebral ni se han establecido las conexiones nerviosas hacia esa región que son indispensables para que puedan existir las sensaciones. d) Por lo anterior, el embrión de 12 semanas no es capaz de experimentar dolor ni ninguna otra percepción sensorial, y mucho menos de sufrir o de gozar.
  1. La penalización del aborto atenta contra los siguientes derechos de la mujer: a) A decidir sobre su propio cuerpo, es decir, violenta su derecho a la autonomía; b) A decidir y realizar su propio plan de vida, es decir, violenta su derecho a la libertad; c) Al cuidado y preservación de su salud e integridad física y mental, pues los abortos clandestinos y en condiciones insalubres generan graves daños a la salud, lo que violenta su derecho a la dignidad; d) A la equidad de oportunidades, ya que la mayoría de las mujeres no puede pagar los abortos ilegales caros y bien practicados, por lo que es un factor de discriminación y violenta su derecho a la igualdad.
  1. La penalización del aborto afecta a todas las personas, tanto a aquellas que lo consideran un crimen como a quienes no comparten esa idea. En cambio, la despenalización del aborto NO OBLIGA a realizarlo a quienes están en su contra, sino que simplemente permite una alternativa a las mujeres que consideran que la continuación del embarazo resultaría en un mal mayor que el aborto. 

           

Lo ocurrido hace 10 años en la Ciudad de México es apenas un primer paso que el resto de las entidades federativas no ha podido o no se ha atrevido a dar. ¿Cuándo empezaremos a discutirlo de manera pública e informada en Aguascalientes?

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