UNA VIDA ÉTICA (segunda parte).

Tan sólo hay cinco o seis hombres, en la historia de América, que para mí tienen un significado. Uno de ellos es Thoreau. Pienso en él como en un verdadero representante de América, un carácter que, por desgracia, hemos dejado de forjar. De ninguna manera es un demócrata, tal como hoy lo entendemos. Es lo que Lawrence llamaría “un aristócrata del espíritu”, o sea, lo más raro de encontrar sobre la faz de la tierra: un individuo. Está más cerca de un anarquista que de un demócrata, un socialista o un comunista. […] El secreto de su influencia, todavía latente, es muy simple. Él fue un hombre en cuerpo y alma, con un pensamiento y una conducta de perfecto acuerdo. Asumió la responsabilidad de sus acciones y de sus afirmaciones. […] En nuestro país, un hombre que se atreviera a imitar la conducta de Thoreau, con referencia a cualquier problema crucial de nuestro tiempo, sería, sin duda, condenado a cadena perpetua.

Henry Miller. Prólogo a Walden, 1946.

 

 

Como se puede leer en el epígrafe, Thoreau fue, ante todo, un individuo, o como afirma Rubén H. Ríos, “ese indviduo soberano, libre, dueño de sí mismo, moral pero no moralista, individualista pero no egoísta, que se retira a una cabaña por dos años, cerca del lago Walden, en Massachusetts, para meditar en contacto con la naturaleza lo esencial de la vida y que, sin embargo, ante las demandas de un gobierno con el que desacuerda, se niega a obedecerlo”.

Lo que sigue está sujeto a la sensibilidad del que escribe. No pretende sino ser una selección al azar de algunos párrafos y frases cuyo contenido ha captado su atención conforme “pasea” por los escritos de Thoreau que están a su alcance, especialmente el Diario.

 

Sobre el ansia de trascendencia, el amor y la belleza:

 

Mi deseo de saber es intermitente, pero mi deseo de comunión con el espíritu del universo, mi necesidad de embriagarme con los hálitos (por así decirlo) de ese néctar divino, de transportarme mentalmente a una atmósfera y altura desconocidas para mis pies, es vivaz y constante. (Diario)

 

Toda bondad trascendente es una, pese a que puede apreciarse de diferentes maneras o mediante distintos sentidos. La vemos en la belleza, la escuchamos en la música, la olemos en una fragancia, la saboreamos en un bocado, y todo el cuerpo la siente como una salud extraña. (Cartas)

 

            ¿Thoreau precursor de la teoría de Gaia (la Tierra es un ser vivo)?:

 

Encontré esta mañana un pequeño agujero de tres cuartos de pulgada o de una pulgada, algo más arriba de donde estaban mis pequeños huevos de tortuga. […] Me viene el pensamiento de cómo la tierra protege estos huevos. Están enterrados en la tierra y ella los cuida; es bondadosa con ellos y no los mata. Esto sugiere que hay cierta vitalidad, una inteligencia en la tierra de la que no me había percatado antes. Esta madre no es inorgánica ni inanimada. (Diario)

 

            La naturaleza y el naturalista:

 

Todas las partes de la naturaleza pertenecen a una misma cabeza, como los rizos en la cabellera de una doncella. Con qué belleza fluyen las estaciones como si fueran un solo año y todos los torrentes como un océano. (Diario)

Las ranas toro trompetean para anunciar la noche y el viento ondulante me trae la nota del chotacabras desde la otra orilla. La afinidad que siento con las palpitantes hojas de los alisos y álamos casi me corta la respiración, pero al igual que la del lago, mi serenidad se riza sin llegar a perturbarse. (Walden)

 

Al que vive en medio de la naturaleza con los sentidos despiertos, no puede afectarle la negra melancolía. Cuando disfruto de la dulce amistad de las estaciones, sé que nada puede resultar pesado en mi vida. (Diario)

 

Un lago es el rasgo más bello y expresivo de un paisaje. Es el ojo de la tierra; al mirar en su interior el observador mide la profundidad de su propia naturaleza. Los árboles acutáticos de la orilla son las finas pestañas que lo circundan, y las colinas boscosas y los acantilados a su alrededor son sus salientes cejas. (Walden)

 

El observador y crítico social, el activista:

 

Cuando oímos decir de un hombre que el dinero es el ídolo que venera y que ha entregado su alma a la persecución de la riqueza, nos imaginamos a alguien en continua lucha por alcanzar algo que está destinado a no conseguir jamás y que no disfruta de la vida tal cual se le ofrece, sino que vive en permanente estado de expectación. […] Que todo el mundo se avergüence de reconocer esta búsqueda en cuestión como propia es ya un signo más que suficiente para demostrar su vileza. (¿Qué persiguen los hombres?)

 

Acepto de buena gana el lema de que “El mejor gobierno es el que menos gobierna” y me gustaría verlo aplicado de manera más rápida y sistemática. Llevado a cabo, al final nos conduciría a este otro que también secundo: “El mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto” y, cuando los hombres estén preparados para ello, será el tipo de gobierno que tendrán.

Un gobierno, en el mejor de los casos, no es más que un recurso, una conveniencia, pero la mayoría de los gobiernos suelen ser –y todos lo son sin excepción en determinadas ocasiones– una inconveniencia. […]

…pido, no que desaparezca el gobierno de la noche a la mañana, sino un mejor gobierno ‘de inmediato’. Dejemos que cada hombre manifieste qué tipo de gobierno se ganaría su respeto y habremos dado un paso importante hacia su consecución. (Desobediencia civil)

 

En otras palabras, cuando una sexta parte de la población de un país [los Estados Unidos] que se ha comprometido a ser refugio de la libertad es esclava y toda una nación [México] ha sido injustamente invadida y conquistada por un ejército extranjero y sometida a la ley marcial, creo que es hora de que los hombres honrados se rebelen y se subleven. Lo que hace de este deber más urgente es el hecho de que el país invadido no es el nuestro, sino que nosotros seamos el ejército invasor. (Desobediencia civil)

 

            Vivir, llegar a ser un individuo:

 

Ansío vivir siempre de manera que obtenga mi satisfacción e inspiración de los acontecimientos más comunes, de los fenómenos cotidianos, de forma que lo que mis sentidos perciben hora a hora, mi paseo diario, la conversación de mis vecinos puedan inspirarme y yo pueda soñar con un cielo que no sea más que el que se extiende a mi alrededor. (Diario)

 

No quiero sentir ya mi vida como si fuera una estadía. La filosofía que así la pinta es falsa. Ya es hora de empezar a vivir. (Diario)

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